Mixtura Bolsón

Una pequeña babilonia que de a ratos se me confunde con tribu. Personajes que buscan -y encuentran- en un mes recolectar para sobrevivir otros once, usan la astucia de ofrecer el mejor servicio al más bajo precio -y viene con sonrisa incluida… El “hippie” y el “marginal” son muy buenos en determinadas cuentas. Los hippies son cada vez más chicos, o yo no estoy parando de crecer, y los “marginales” es un término que me estaría prestando el Psicólogo David que vive a orillas del río Limay -en Neuquén- es un amigo de viaje que conocí en el camping y que también me hizo de guía casi local en mi primer “excursión” al mágico reparo de viento cordillerano. Los marginales están al borde -al margen- de las reglas; las conocen y descartan, y por eso el sistema los descarta a ellos. Los verdaderos hippies él dice que están casi en extinción, pero los dos coincidimos que muchos artesanos podrían ser una buena evolución.

El bolsón es todo comillas, porque acá sí vale como cada uno lo ve; acá está todo bien con estar bien, y manifestarlo. Los caminos entre montañas y el ritmo de plaza pagano hacen de estas coordenadas un punto al que siempre voy a intentar volver. Un mes. Enero hace del bolsón un mundo que deja de existir con la crecida de la caña de febrero y sus amigas las ratas, el viento se repara pero espanta, en invierno no hay para que turistas hagas esquí, se trabaja poco, y nieva, sí que nieva…

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Schopenhauer en el camping municipal de El Bolsón, Provincia de Chubut, Argentina – Enero 2016

 

Se quedan los que aman este lugar, los que por ahora no decidieron a dónde ir, los que tomaron una porción de tierra cerca de los 70 y mantienen la tenencia en busca de la expropiación del dominio estatal, los que toman tierras hoy, los últimos descendientes de aborígenes que originariamente ocuparon el lugar, y algunos más con los que no llegué a charlar. Es muy particular la vida del montañés… La gente de montaña tiene ese temple que esconde anécdotas cargadas de aventuras que salen a montones al poco rato de entablar confianza, tienen una manera particular de entretenerme y desafiarme con sus historias… En parte porque me hubiese gustado nacer cerca de la energía de la montaña, en gran parte porque no le tienen miedo a la inmensidad.

Dicen que la energía acá es contagiosa, yo creo en que la agarré.