Mar de Ajó, mi casa en el mar (o irme a vivir a las vacaciones)

Hoy parece que entiendo menos,
entiendo un poco más.
Hoy me enredo, me pierdo y vuelvo,
hoy me fui a nadar.
Hoy me fui hasta el mar
hoy dejé de buscar mi casa.
Hoy parece que todo cambia
hoy ya estoy mejor.
Hoy me fui hasta el mar
hoy dejé de buscar mi casa.

Loli Molina

Mar de Ajó es, desde que impregno imágenes en mi mente, sinónimo de estar bien. Rubí y “El Negro” -mis abuelos maternos- compraron un departamento a dos cuadras del mar en Mar de Ajó cuando mi mamá y mi tía eran chicas. Ellas pasaron toda su infancia y adolescencia viniendo a vacacionar con mis abuelos acá, y en su adultez me trajeron a mi. La primera vez que dormí en este departamento tenía un año y menos de un mes. Hasta hoy, a seis meses de cumplir 30 años, no guardé un sólo mal recuerdo de este lugar; y lo máximo que estuve sin venir fueron 11 meses.

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Yo a los 13 meses sobre una mesa del bar del Balneario Solana, en Av Costanera y Azopardo, Mar de Ajó, Partido de la Costa, Provincia de Buenos Aires, Argentina – Enero 1989

Esta ciudad es ese lugar que se construyó en mi mente, desde muy chica, como el “premio” del año. Hasta los dieciséis vacacioné ininterrumpidamente acá, y acá yo podía ser libre, podía ser dueña de mi tiempo, estaba de vacaciones, y no hacía falta acordarme de la cantidad de cosas que me ocupan en la ciudad, ni de la cantidad de materias que me estaba llevando en el colegio. Las paredes de este departamento suspiran recuerdos de amores de verano, de vacaciones con mis dos viejos cuando todavía vivían juntos, de vacaciones con amigos, la primera vez que fui a bailar, recuerdos de mi perra que ya no está, y así, miles de historias que me gustan ¿Cómo no iba a querer mudarme para acá, no?

Supe que mi relación con Capital Federal había cumplido sobradamente su ciclo bastante antes de terminar la facultad, pero el título me tiró más que las ganas de irme y me quedé a esperarlo hasta que se pudo venir conmigo. A las dos semanas, dejé el departamento, me fui dos meses a recorrer toda la Patagonia Argentina con el perro y el auto, y después me instalé acá, en Mar de Ajó.

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[Atardecer] Andina, Eureka y Schopenhauer en Mar de Ajó, Partido de la Partido de La Costa, Provincia de Buenos Aires, Argentina – Junio 2017
Mar de Ajó es una ciudad balnearia del partido de La Costa en la costa atlántica argentina. Queda a 360 km de la ciudad de Buenos Aires, tiene 28.466 habitantes (incluyendo  San Bernardo del Tuyú, Nueva Atlantis, Costa Azul, Lucila del Mar y Aguas Verdes -según un censo de hace 7 años, en 2010-) y en invierno se ve muy poca gente y hace mucho, mucho frío.

Estar acá es una decisión que tomé hace ya 16 meses, y me encanta. La ciudad, que en realidad es un pueblo, me gusta más en invierno que en verano no por el clima -para nada por el clima- sino porque los que viven acá van al mismo ritmo de los que se mueven al costado del mar. Mirar el horizonte todos los días, ver ir y venir incesantes a las olas, escuchar gaviotas y pisar arena, transforman automáticamente el panorama de lo real en todas las cabezas; las prioridades se acomodan más rápido en un entorno no viciado y el tiempo ya no necesita estar corriendo. Se parece a vivir de vacaciones, sí, aunque en estas vacaciones incluyas al trabajo.

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[Amanecer] Schopenhauer en Mar de Ajó, Partido de la Partido de La Costa, Provincia de Buenos Aires, Argentina – Abril 2017
Mis perros (que ahora son tres) están felices con la idea de haber cambiado a la plaza por la playa.

 

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