Desafío paciencia: Viajar con el perro y la carpa (consejos para no desesperar en el intento)

Antes que nada, quiero presentarte al personaje de la foto, su nombre es Schopenhauer (sí, se llama así, pero le digo Schopen -que suena yopen-) en honor a Arthur Schopenhauer -filósofo y maestro de un gran maestro: Nietzsche-; es un Jack Russell Terrier de 7,5 kg que nació el 5 de abril del año 2013. Y es mi mejor copiloto en la ruta de la vida.

Schopen y yo viajamos más de 11 mil kilómetros en auto por la patagonia, parando en campings, durmiendo en el auto, en posadas y en habitaciones; pero antes de exponer a este enano a semejante viaje, hicimos unas pruebas por la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, en viajes cortos de no más de 3 días para ver que pasaba…

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Las pruebas -y la enseñanza- dieron un resultado altamente positivos, Schopen -con tan sólo 1 año y 2 meses- ya podía pasear sin correa por campos, playas y ciudades. Sin embargo, nunca habíamos dormido en carpa. Mi miedo era que ladre sin parar al escuchar la gente pasar tan cerca nuestro cuando estábamos acostados -mi experiencia en campings me decía que todas las noches, aunque sea a uno, pasa por al lado de tu carpa hablando o llevándose puesto un viento- y Schopen es re “guardián”. Además, temía que “marcara su territorio” (hiciera pis) en todas las carpas del lugar, que haya momentos que no sepa dónde dejarlo, y también a que se vaya por cualquier lado…

Bueno, todo eso pasó. Después aprendimos juntos y ahora viajamos increíble. Viajar sola con un perro no es de las cosas más fáciles que a una se le pueden ocurrir, pero sí es de las más hermosas…

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CONSEJOS (para que disfruten los dos)

Antes de aconsejarte algo, quiero que sepas que no soy veterinaria, ni entrenadora de perros, ni biología, ni profesional de ninguna especialidad dedicada al comportamiento canino. Estos consejos están basados en los muchos artículos que leí del tema para entender a Schopen, en documentales, y en mi experiencia a lo largo de 4 años y medio con él (y ahora también con sus dos hijas).

Hacé una nueva chapa de identificación con 2 teléfonos y código de área local: este punto aplica a todo viaje, no sólo si vas en carpa; y me parece el más importante. Si viajás fuera de tu provincia, distrito, región, o país, y cambia el código de área para llamar, hacé una nueva chapa identificatoria donde esté tu teléfono (y el de algún amigo o familiar por si se pierde tu teléfono o no tenés señal) con el código de área para llamar desde el lugar a donde viajaste. Si todo sale bien no va se va a llamar a nadie porque tu perro no se va a alejar de vos, pero mejor prevenir que después lamentar.

Dale tiempo de reconocimiento: cuando llegues al nuevo predio donde poner tu carpa llevalo a recorrer todo el lugar. La forma más fácil de que se tranquilice y baje la ansiedad es oliendo y asimilando toda la información del nuevo entorno en el que está. Hacelo antes de armar la carpa, sino te va a costar bastante que te deje tranquil@ mientras lo hacés. Si hay otros perros en el lugar, es bueno que los olfatee en este momento también, toda la información que adquiera le va a dar más seguridad y va a hacer que calme la ansiedad.

Poné límites ni bien armás la carpa: esto es algo que yo no hice (se nota por la foto de arriba). La mugre en las patas de mi perrito de 7,5 kg parecía duplicarse a diario -y eso que es chiquito. Cuando el perro está en un lugar nuevo cambia sus hábitos, es como que se desconfigura de las cosas que ya asimiló por repetición y está más dispuesto a absorber nuevas reglas. Bueno, te aconsejo enseñarle desde el principio que no entre a tu carpa hasta que vos le des la orden -así podés asegurarte de limpiar sus patas primero- y si tu carpa tiene la parte delantera cubierta y separada del habitáculo principal, hacelo dormir ahí…

Resolvé previamente cuestiones importantes: si viajás sol@ con tu perro te va a pasar que lo tengas que dejar cuando vas a bañarte, por ejemplo; bueno, resolvé antes de viajar dónde se va a quedar en esos momentos. Si la elección es la carpa, procurá acostumbrarlo a estar sólo ahí adentro desde antes de viajar (armá la carpa en el living de tu casa si es necesario); si viajás en auto y vas a dejarlo ahí -mi elección siempre es esta- también te aconsejo que hagas más de una vez la prueba antes de viajar de dejarlo solo para ver cómo reacciona, y siempre fijate que quede a la sombra si es verano y con ambas ventanas de adelante al menos 3 cm abiertas para que circule el aire. Los lugares donde comúnmente ponemos las carpas no suelen ser cerrados y no podés darte el lujo de que se escape o descontrole mientras estás lejos. Si viajás con alguien es todo más fácil, sólo tenes que acordar que se ocupe de él cuando vos no estás.

Consultá siempre si el agua del lugar es potable: hay muchos lugares donde el agua no es apta para consumo humano; tampoco se la des a tu perro. Comprá algún agua potable (no es necesario que sea mineralizada que es más cara) y dale eso. La forma más fácil de intoxicarse es a través del agua, y por más que no termine en nada grave, puede costarte más de una ida al veterinario.

No cambies su alimentación: aunque alguna vez puedas darle un poco de carne de vaca o pollo, tratá de no alterar su alimentación. Ya tiene todo demasiado modificado.

Tenele paciencia y dale calma: entendé que lo último que él (o ella) quiere es hacerte enojar, si está tenso y ladra más de la cuenta, o tira de la correa sin parar porque quiere salir corriendo, o intenta jugar con cada viento de tu carpa; tratá de calmarlo con mimos, y hablándole despacio. Los retos o gritos sólo van a hacer que se altere más y lo que vos necesitás es que baje las revoluciones para que pueda hacerte caso.

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Viajar con tu perro puede ser de las experiencias más lindas o de las más molestas de tu vida; eso va a depender exclusivamente de vos. Acordate que tu perro también está en un lugar nuevo y siente intriga, curiosidad y ganas de explorar; dale tiempo para que se adapte y tenele paciencia. Si elegís viajar con él (o ella) viajen y disfruten juntos. Nunca te vas a entender tan bien con tu perro como cuando están en viaje; él (o ella) están especialmente atentos a vos una vez que se les pasa la excitación, y si te das el tiempo de interactuar lo suficiente vas a poder conectar de una manera increíble

Para más tener más info del próximo viaje con tu can, lee el posteo “¿Vas a viajar con tu perro? Acá algunos tips para que tengas en cuenta“; ahí escribí consejos para viajar en auto, en avión, y en todo tipo de transporte.

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Si querés ir rápido viajá solo;
si querés llegar lejos viajá con tu perro.

 

 

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