Las vistas de Manhattan: el punto que le hace cosquillas al cielo

Voy a empezar este posteo con una confesión: prejuzgué Nueva York. Por alguna especie de preconcepto pensé que estaba viajando a una de esas ciudades que quiero conocer más por tachar de la lista, que por genuina curiosidad. Me alegra haberme equivocado tanto: estoy encandilada, encantada, y un poco enamorada de Manhattan.

El flaquito es el Edificio Flatirón, foto de septiembre de 2017

Fiel a lo que ya escribí en muchas entradas, repito que mi ambiente favorito es el de montaña, sobre todo por lo que me estimulan los picos en las alturas. Me gusta la sensación de la doble vista, y la posibilidad de entenderlo todo mejor sintiendo desde arriba y abajo. Bueno, esta es la primera vez que siento algo parecido en una ciudad. Las torres contra el cielo crearon en más de una oportunidad la ilusión de lo mucho que se puede seguir, y ver desde las alturas me rindió cuentas de lo basto que es el camino… Una sensación muy parecida a un texto que, cuando accedía al mirador del Empire State, recordé haber escrito estando perdida en la cordillera santacruceña, cerca de un paso fronterizo con Chile.

Lo que quiero transmitir es que no pensaba encontrar paisajes tan estimulantes a la vista en esta pequeña y enorme manzana. Y aunque es una ciudad que no elegiría para vivir, ya la tengo en la lista de las ciudades para volver.

La vista desde el Empire State Building a las 9:10 am de un día soleado es algo alucinante.
Para ingresar al mirador (observatory) hay 2 opciones: una que incluye sólo la vista desde el piso 86 y otra más cara que además incluye la vista desde el piso 102. Dentro de la cuponera que saqué para visitar NYC (hacé clic acá para leer sobre la CityPass), tenía un ticket doble para visitar en el mismo día, y a diferentes horarios el piso 86 (la vista es la que se ve en ambas fotos de la derecha). La foto de la mañana apunta al suroeste de Manhattan, donde se ve de lejos la Estatua de la Libertad; en la foto de la noche se llega a ver el famoso Edificio Chrysler (y no recuerdo qué orientación es, pero lo importante es que se puede recorrer la terraza del mirador por completo teniendo una vista en 360°). Para ver precios y horarios hace clic acá.

Sin restarle importancia a lo antedicho, la vista desde la altura que más me gustó fue la del Rockefeller Center, tal vez porque justamente se veía el Empire, o porque al otro lado se dejaba ver la extensa proporción que ocupa el Central Park; no sé cuál fue el motivo, pero estar 16 pisos más abajo y tan en el corazón de Manhattan es una experiencia que súper recomiendo. Horarios y precios: hacé clic acá.

Una vista hermosa -y famosa- es la que se disfruta desde la terraza del Museo Metropolitano de Arte, se accede abonando la entrada del museo (yo también la tenía incluída en mi cuponera), y aunque estás a la altura de un cuarto piso, el reborde verde de todo el contorno hace que la ciudad parezca un decorado para resaltar aún más el Central Park. Precios, horarios y exposiciones del MET: hacé clic acá.

Otra vista desde arriba que recomiendo es desde un rooftop, pero puede ser cualquiera. Por todo Manhattan hay terrazas de hoteles devenidas en bares con hermosas panorámicas de la ciudad. Las dos que están a la derecha de este texto, son desde el Hotel The Standard, sobre la High Line, entrada por el nro 848 de Washington St. Esta terraza, además de una vista hermosa al aire libre, tiene en el piso de abajo una disco que vale la pena conocer. Eso sí, tenés que llegar antes de las 20 hs si vas en plan de turista o con ropa de viajero, después de ese horario hay fila en la entrada y sólo dejan pasar a quienes están muy bien vestidos. En la foto estoy con Santi, al que conocí en la plaza de mi barrio, con quién recorrí la costa Argentina y a quién me encontré en Nueva York gracias al huracán Irma.

Me faltó, o mejor dicho, me quedó pendiente sólo una de las vistas más populares de la ciudad desde arriba, y es la vista desde el One World Observatory, el edificio que se levantó donde estaban las gemelas, y ofrece los mismos puntos panorámicos que antes había. Fui el 11 de septiembre hasta la base del edificio, pero no ingresé, fue un día bastante particular (si querés saber cómo viví el 11 de septiembre en Nueva York, hace clic acá). El ascenso tiene un valor de u$24 dólares (extras a la entrada del museo del 9.11). La vista que se tiene desde ahí podés verla haciendo clic acá. Por lo único que no recomiendo esta vista es porque no subí y desconzco el acceso, pero me imagino que debe verse hermoso un atardecer desde ahí.

 

Dejando la altura de lado, pero no la perspectiva, otra vista que me encantó fue desde -y hasta- la Staten Island. La foto está sacada desde el pedestal de La Estatua de la Libertad, y señala que lo que se ve a lo lejos es el skyline de Manhattan; un horizonte que bien puede ser una manzana flotando y recubierta de enormes edificios.

El video es yendo desde el Battery Park hasta la isla, en el Statue Cruises, donde se ve perfectamente el horizonte (si querés leer el posteo de mi visita a la Estatua de la Libertad hace clic acá).

Dentro de Manhattan, mi parte favorita fue la zona del Rockefeller Center y mirando para arriba. Si bien no quiero quitarle mérito a la magia del Central Park ni a la sonrisas de Time Square, no dejo de extrañar torcer el cuello para disfrutar de aquellos rascacielos.

Mirar para arriba, es todo el tiempo una imagen desafiante. Los rascacielos, además de enormes obras de ingeniería, son una gigantesca obra de arte.

Si vos también volviste encantad@ con esta increíble ciudad llena de edificios que le hacen cosquillas al cielo, y tenés lindas fotos, compartilas en los comentarios o enviámelas por mail a leerdelviaje@gmail.com para que las agregue a la GALERÍA DE FOTOS DE NYC, EEUU

Si todavía no te fuiste y necesitás ayuda para organizar el viaje, también escribime al mail o completá el formulario de contacto haciendo clic acá y yo te ayudo a planearlo.

 

Deja un comentario