La piedra movediza de Tandil: historia, leyenda y paisaje de sierras

Si -como yo hasta ayer- no conocés Tandil, la imágen que se te viene a la cabeza cuando escuchás nombrar esta ciudad es la de la foto de acá abajo:

Tandil, Buenos Aires, Argentina - Octubre 2017

La Piedra Movediza de Tandil es un fenómeno mundialmente reconocido por su singularidad: una mole de granito de más de 300 toneladas que extrañamente se mantenía en delicado equilibrio al borde del cerro y se mecía casi imperceptiblemente (me cuentan que antes ponían botellas de vidrio debajo de ella y esperaban unos minutos a que el balanceo las explotara).

Dicha singularidad, además de establecer la identidad de una ciudad,  dio origen a diferentes mitos y leyendas que hasta hoy conviven sin coincidir, pero que atrapa igual que el contexto donde reposa la réplica (la original se cayó -o la tiraron- en 1912, y en 2007 se inauguró oficialmente la sustituta que está en la foto, luego de intentos fallidos por devolver la original a su lugar).

Cuando llegué a Tandil, sabía que la tan famosa roca se había caído un 29 de febrero, sin explicación, a las 5 de la tarde y en un día de poco viento. Estando allá, conocí a Lole, uno de los administradores del Valle Picapedrero (lugar que recomiendo mucho visitar), y mientras me contaba de los orígenes del lugar y su gente, me contó de los conflictos de antaño que había entre los picapedreros (trabajadores de la piedra) y los turistas ricos que venían tan sólo a observar el fenómeno y enriquecer aún más a los terratenientes (quienes empleaban -y esclavizaban- a los picapedreros). Él cree -y casi te diría que me convenció- que en este contexto de desigualdad y rispidez, la movediza no se cayó, sino que la tiraron los picapedreros en señal de protesta.

Acceso a la Piedra Movediza, Tandil, Buenos Aires, Argentina - Octubre 2017

Sea como sea, hoy cuando subís por las escaleras que ves en la foto de acá arriba, llegás a la misma pregunta que se hicieron miles: ¿Cómo? ¿Cómo se mantiene así y no se cae? No tengo una respuesta técnica, pero hay 2 leyendas que pueden explicarlo (y podés creer en la quemás te guste).

1-  LEYENDA DEL SOL, LA LUNA Y EL PUMA
Era el principio de los tiempos. El Sol y la Luna eran marido y mujer: dos dioses gigantes. El Sol era el dueño de todo el calor y la fuerza del mundo; tanto era su poder que de sólo extender los brazos la tierra se inundaba de luz y de sus dedos brotaba el calor a raudales. Era el dueño absoluto de la vida y de la muerte. Ella, la Luna, era blanca y hermosa. Dueña de la sabiduría y el silencio; de la paz y la dulzura. Ante su presencia todo se aquietaba. Andando por la tierra crearon la llanura: una inmensa extensión que cubrieron de pastos y de flores para hacerla más bella. Y la llanura era una lisa alfombra verde por donde los dioses paseaban con blandos pasos. Luego crearon las lagunas donde el Sol y la Luna se bañaban después de sus largos paseos.
Pero los dioses se cansaron de estar solos: y poblaron de peces las aguas y de otros animales la tierra. ¡Qué felices se sentían de verlos saltar y correr por sus dominios! Satisfechos de su obra decidieron regresar al cielo. Entonces fue cuando pensaron que alguien debía cuidar esos preciosos campos: y crearon a sus hijos, los hombres. Ahora ya podían regresar.
Así pasó el tiempo. Los días y las noches. Era el tiempo feliz. Los indios se sentían protegidos por sus dioses y les bastaba mirar al cielo para saber que ellos estaban siempre allí enviándoles sus maravillosos dones. Adoraban al Sol y la Luna y les ofrecían sus cantos y sus danzas. Pero un día vieron que el Sol empezaba a palidecer, cada vez más y más y más… ¿Qué pasaba?, ¿Qué cosa tan extraña hacía que su sonriente rostro dejara de reír? Algo terrible seguro, pero que no podían explicarse. Hasta que una tarde, cuando el Sol estaba por darle luz a la Luna, se dieron cuenta que un gigantesco puma alado acosaba por la inmensidad de los cielos al bondadoso Sol. Y el Dios se debatía entre los zarpazos del terrible animal que quería destruirlo.
Los indios no lo pensaron más y se prepararon para defenderlo. Los más valientes y hábiles guerreros se reunieron y empezaron a arrojar sus flechas al intruso que se atrevía a molestar al Sol. Una, dos, miles y miles de flechas fueron arrojadas, pero no lograban destruir al puma, que, por el contrario, cada vez se ponía más furioso. Por fin uno dio en el blanco y el animal cayó atravesado por la flecha gigante que entraba por el vientre y salía por el lomo. Sí, cayó, pero no muerto. Y allí estaba, extendido y rugiendo; estremeciendo la tierra con sus rugidos. Tan enorme era que nadie se atrevía a acercarse y lo miraban, asustados, desde lejos.
En tanto el Sol se fue ocultando poco a poco; había recobrado su aspecto risueño. Los indios le miraban complacidos y él les acariciaba los rostros con la punta de sus tibios dedos. El cielo se tiñó de rojo… se fue poniendo violeta.., violeta. … y poco a poco llegaron las sombras. Entonces salió la Luna; y vio al puma allá abajo, tendido, rugiendo. Compadecida quiso acabar con su agonía. Y empezó a arrojarle piedras para ultimarlo. Tantas y tan enormes que se fueron amontonando sobre el cuerpo hasta cubrirlo totalmente. Tantas y tan enormes que formaron sobre la llanura una sierra: la Sierra de Tandil.
La última piedra que arrojó cayó sobre la punta de la flecha que todavía asomaba y allí se quedó clavada. Allí quedó enterrado, también, para siempre, el espíritu del mal, que según los indios no podía salir. Pero cuando el Sol paseaba por los cielos, se estremecía de rabia siempre con el deseo de atacarlo otra vez. Y al moverse hacía oscilar la piedra suspendida en la punta de la sierra.

2- LEYENDA DEL CACIQUE TANDIL Y SU ESPOSA MINI
Esta leyenda cuenta que un día, el Cacique Tandil -quién gobernaba en esta región- quebró una ley religiosa de la tribu que era sagrada para ellos y provocó la sublevación masiva de mucho de sus integrantes. En esta rebelión intervino también la que era su esposa, una bella india llamada Mini.
Tras reprimirlos y una vez vencidos los sublevados, el cacique ordenó que todos -incluída Mini- fueran atados a una gran piedra en la cumbre de un cerro y lacerados hasta la muerte. Y cuenta la leyenda que la inmolación de Mini fue justo cuando la luna se alzaba, y en aquel mismo instante se oyó un trueno que fue rodando sobre las sierras como una amenaza. Tandil, despavorido, vio que la piedra donde había sido atada Mini cobraba un leve balanceo mientras la india clamaba: “¡Ay, Tandil, mi muerte conmoverá a la montaña y tus ojos verán mi corazón latiendo en este peñasco!
Así, la roca no dejó de balancearse, y Tandil nunca pudo olvidar aquél día.

Piedra original caída, Tandil, Buenos Aires - Octubre 2017

Si te gustan las leyendas, también tenés que conocer la de El Centinela, otra piedra que se explica con historia. Para leer todos las notas de Tandil hace clic acá; y si querés que te ayude a organizar tu viaje escribime a leerdelviaje@gmail.com o dejame un mensaje en los comentarios.

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