Viajar sola: lo bueno, lo malo, y lo genial

Si estás pensando en hacer tu primer viaje sola, también estás en el posteo correcto. Hoy vengo a escribir sobre lo bueno, lo malo y lo increíble de moverse sola por el mundo.

Para hacerlo más didáctico voy a ordenar el posteo en cuatro partes: 1) Los miedos previos a tomar la decisión; 2) lo bueno, lo malo y lo increíble (también puede decírsele “mágico”, “único”, “especial”) de viajar sola; 3) Mis consejos para viajar sola; 4) Experiencias de otras viajeras que van solas por el mundo.

1. LOS MIEDOS PREVIOS A TOMAR LA DECISIÓN

¿Y si me pasa algo? ¿Y si no conozco a nadie en el camino? ¿Y si me siento sola? ¿Y si me pierdo? ¿Y si me tienden una trampa? ¿Y si me quedo sin plata? ¿Y si me roban? ¿Y si no sé llegar? ¿Y si no entiendo el idioma? ¿Y si me enfermo? ¿Y si…?

Y sí, no voy a decirte que nada malo va a pasarte porque todo te puede pasar, igual que en la cuadra del barrio donde viviste toda tu vida, o yendo de camino al trabajo… La diferencia es que cuando estás sola -y lejos-, te toca redescubrirte y resolver. Viajar sóla es mucho menos peligroso y complicado que lo que el común de las personas piensan o se imaginan; y no se necesita tener “un dios aparte” ni mucha suerte para lograrlo.

Los peligros están en todos lados, y la única forma de evitarlos es estar atenta y confiar en nuestra intuición. Y esto último es muy importante, la intuición va a ser tu mejor aliada durante el viaje; moverse hace que uno viva situaciones a las que no está acostumbrado porque, claro, eso es viajar; y la única preparación previa que se necesita para desenvolverse correctamente en todas estas situaciones es confiar en nuestra intuición y actuar en su consecuencia. Si alguna invitación “te hace ruido” o “no te cierra”, no la aceptes; si alguien no te genera confianza -por la razón que sea, y aunque a veces no encuentres razones- alejate; si el lugar te parece peligroso, andate y después buscá otro; si el transporte en el que viajás te genera inseguridad, bajate… Y así con todo, los sentidos están más receptivos que nunca cuando estamos en un lugar desconocido y eso hace que si nos prestamos atención podamos estar bien alertas. Si no estás segura de poder seguir tu intuición, no viajes sola.

Todas pasamos por estos miedos antes de salir de viaje solas la primera vez, porque vivimos en un mundo donde los medios de comunicación se encargan de anunciarnos todos los días que nos conviene quedarnos quietas porque afuera “nos van a pasar cosas malas”. Bueno, yo -y miles de viajeras más- somos testigos de que pasan muchísimas más cosas buenas que malas cuando salís de tu zona de confort y emprendes el viaje.

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Glaciar Perito Moreno,  Argentina

La primera vez que decidí irme de viaje sin nadie más que yo fue en junio del 2011, hace 6 años, cuando tenía 23. Ya había viajado en tren a los 20 años por varios países de Europa acompañada de un novio que tenía 22 en ese momento, pero esta vez -y aunque viajaba por mi país- realmente me sentí “chiquita en el mundo”. Irte sola hace que tomes conciencia de lo insignificante y -a la vez- de lo poderosa que sos. 

 

2. LO BUENO, LO MALO Y LO INCREÍBLE DE VIAJAR SOLA

Voy a empezar por lo bueno:

  • No tenés que negociar nada: cuando viajás sola, vas realmente a tu ritmo, te quedás todo el tiempo que querés en un lugar y te vas ni bien tenés ganas; además elegís a dónde ir, a qué hora llegar y qué hacer, sin tener que consultarlo con nadie.
  • Conocés más gente: si bien es cierto que viajando acompañada también podés conocer diferentes personas, cuando estás sola es mucho más fácil que se te acerquen a hablar y que te ofrezcan ayuda si te ven en problemas. En mi experiencia, solo basta con sentarse un rato en algún lugar donde haya otros viajeros para empezar a hablar… Y a veces ni es necesario que haya “viajeros” en el lugar. Ver una mujer sola despierta la curiosidad de muchos, y algunos vienen a vos, también, para evacuar la duda.
  • Ahorrás: este punto está basado más en mi realidad que en la teoría. Cuando viajás sola muchas veces te invitan un plato de comida, o te tiran un colchón que apareció de algún lado para que pases la noche, o te alcanzan hasta algún lado, o te facilitan las cosas que necesitás más baratas… Es como la otra cara de la “inseguridad”, como te ven “mujer y sola” a muchas personas le nace algún tipo de compasión y te quieren ayudar… Más de una vez una señora de la edad de mi mamá, me adoptó por unos días; o un señor de la edad de mi abuelo me hizo un exquisito plato de comida. Es como si la gente se identificase con tu sueño y te viera vulnerable ante su realidad. Aclaración importantísima: nunca te aproveches de esto. Sólo viene bueno si se da bueno. Con lo mejor que les podés devolver su gratitut, es dándole entusiasmo para llevar adelante sus sueños, mostrándoles que sólo basta tomar realmente una decisión para verla en marcha.
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Lima, Perú

Bueno, ahora la parte poco feliz del texto, lo malo de viajar sola:

  • Sí, sos vulnerable: y está bueno que lo asumas y no te paralice. Cualquier persona que esté sola, está en una situación de desventaja ante un grupo de personas, pero las mujeres estamos más expuestas que los hombres. Lo que escribo no tiene que ser un impedimento para tu viaje, sino -y por el contrario- lo que tenés que asumir para poder viajar sola y que no te pase nada malo. Estar atenta y seguir tu intuición -como mencioné en el apartado de los miedos- son tus herramientas claves para pasar de la vulnerabilidad a la confianza. Y acá quiero citar un pedacito de la cación “Hasta acá nos ayudó Dios” de Las Pastillas del Abuelo, porque tiene mucho que ver con lo que estoy diciendo, lo que hay que hacer es: “… transformar el miedo cruel y paralizador en impulso a motor”. Entender que sí, somos vulnerables, y con eso armarnos de herramientas para neutralizar los peligros. Te comparto el posteo: “Una experiencia poco feliz en San Martín de Los Andes (que podría haberme pasado en cualquier lugar)” ahí te cuento una experiencia no muy linda que me pasó en la Patagonia, viajando sola con mi pero y la carpa, en el auto. Aclaro que es la única mala experiencia que tuve en un de más de 11.000 kilómetros, y -gracias a mi intuición- lo malo fue sólo darme cuenta de la mala intención de la persona, sin que a mi me haya llegado a pasar nada; todo el resto de recorrido fueron anécdotas increíbles que voy a guardar por siempre. 
  • “La felicidad sólo es real cuando es compartida”: esta frase conocida, es real. Los únicos momentos en los que sentí nostalgia por la compañía fue ante los momentos más felices del viaje -y no ante los malos como se suele pensar-; cuando te pasan cosas increíbles y mágicas -que ocurren la mayor parte del tiempo mientras estás andando sola- de lo que más ganas tenés es de compartirlo con los que te importan ¿Cómo lo soluciono? Lo escribo, para no olvidarme de nada, y poderles transmitir todo cuando los vuelva a ver. La nostalgia se va cuando entendés que no podrías ser la persona que ellos aman, si dejases de ir a todos eses lugares donde realmente sos feliz.
  • Vas a salir en pocas de las fotos del viaje: salvo que te amigues con el “palito selfie”, cosa que yo jamás pude…
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Venecia, Italia

Ahora sí, lo increíble, mágico, especial y genial, de viajar sola:

  • Te conocés: “somos lo que hacemos cuando no hay electricidad” dijo una vez un tuit que me quedó grabado; pero yo creo que “somos lo que hacemos cuando nadie nos ve”.  Cuando estás sola te encontrás con muchos momentos de silencio, donde nadie más que tu voz interior está hablando; y si sabés aprovechar esos ratos para no distraerte con otra cosa y centrarte en vos, vas a conocer muchas de las cosas que te pasan y que la vorágine de a rutina, o las muchas conversaciones, te hace pasar por alto. En mi experiencia, no importa qué destino elijas para tu primer viaje sola, vas a llegar a vos.
  • Aprendés: algo que nos suele pasar cuando estamos de viaje solas, es que tenemos que resolver cosas que en otro momento solemos delegar. Ej: ser la mecánica de tu auto, la guía de tu viaje, la costurera de tu ropa, la cocinera de tu comida, la técnica de tus aparatos electrónicos, etc. Además, moverte por tu cuenta hace que tengas que aprender cosas que ni vos sabías que se hacían ni que eran vitales para tu subsistencia. Como por ejemplo que el agua que colás después de limpiar la quinoa orgánica te sirve para lavar tu ropa; o que los autos se apunan y que tenés que ponerle una cebolla partida en el radiador para pase de los 40 km/h en la puna del Norte Argentino.
  • Adquirís confianza en vos misma: … y de repente estás a más de 3.000 kilómetros de tu casa, y llegaste sola, y sobreviviste al camino, y tenés mil aventuras que contar, y ¡WOW! Cuánto somos capaces de hacer cuando entendemos que el mundo entero es nuestra opción… Cada paso que damos en esos viajes con nosotras mismas, todo lo que aprendimos y nos conocimos se consolida en confianza hacia nuestras propias capacidades. Y en lo que hace a mi experiencia, vuelvo más fuerte y más grande de cada viaje, aunque más flaca y más aniñada (si se mira por afuera).
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Kotor, Montenegro

3. CONSEJOS

1. Si vas a viajar fuera del país, agendate la dirección del consulado de tu país de origen en la ciudad donde vayas a parar, por las dudas. Es bueno tener el dato por si estamos ante algún inconveniente; ya que siempre va a resultarnos más fácil hablar con alguien de nuestro país que expresarnos hacia otra cultura.

2. Informate. Saber a dónde vas no es sólo saber qué tenés que visitar. Es bueno leer en blogs (como éste) sobre las particularidades de algunos lugares y zonas en las que es preferible parar, o -por el contrario- no ir. Muchas veces el scouting previo es tan aliado como la intuición.

3. Organizate y aprovechá la tecnología. Hoy en día hay muchas apps que resuelven casi todos nuestros problemas en viaje: traducción, cambio de dinero, ubicación, transporte, etc, etc. Te aconsejo visitar el posteo: 15 aplicaciones amigas de los viajeros en sus viajes donde seleccioné las que me parecen más prácticas. Si vas a viajar a Europa, entrá al posteo: ¿Vas a viajar a Europa? Necesitás estas 3 apps .

4. No guardes todo el dinero junto y sólo llevá un poco más de lo que tenés pensado usar en el día. Además te conviene tener una tarjeta de débito adicional, escondida en algún lugar de tu mochila o valija. No te olvides de tener en un papel (puede que no tengas wifi, el papel es infalible) los teléfonos de los bancos para cancelar tus tarjetas por si las perdés. Siempre guardá dinero de emergencia escondido en algún lugar seguro y una copia de tus documentos importantes en la nube (email, dropbox, drive, etc).

5. Avisá tus coordenadas y sincroniza datos. Por más independencia y soledad que puedas estar buscando, es importante que algún amigo o familiar sepa donde estás, o pueda saberlo si hace falta. Algo útil y práctico para resolver esto es asociar una cuenta de email que no usemos para cosas privadas, a todas las aplicaciones y sitios en los que hagamos reservas; y además asociar esta dirección de correo electrónico a una aplicación de localización que instalemos en el celular. De esta forma podemos dejarle la dirección y contraseña a un amigo, el que en caso de necesitar saber, puede entrar al mail y fijarse las coordenadas de nuestra última ubicación y los sitios en los que nos hemos registrado. Para leer más sobre este punto entrá al post: Usar la tecnología en favor de la seguridad de movimiento.

6. EL MÁS IMPORTANTE: Planificá lo menos posible. Sí, ya sé que te dije que sepas mil cosas y que te organices con todo, pero eso no implica hacer planes. Tener todo resuelto ayuda a que en el momento podamos tomar el camino que queramos, porque ya tenemos lo que necesitamos y estamos preparadas par elegir sin más condicionamiento que nuestra voluntad a las circunstancias (no aplicable a un viaje de días muy acotados donde sí conviene planificar el recorrido). Quiero decir, saber qué lugares tenés que visitar y qué no, cuánto vas a tardar, cuál es el tipo de cambio, etc, etc, no implican tener un cronograma. Si tu primer viaje sola, encima, es por tiempo indeterminado, sólo asegurate de tener todo lo que necesitás para poder seguir tu corazonada de cada día.

 

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Machu Picchu, Perú

 4. Experiencias de otras viajeras que van solas por el mundo

Antes de compartirte mi selección de viajeras que me motivan a moverme sola, te comparto un post donde dice que esta moda de “viajar sola” no es nada nueva, sino que viene de hace rato:  Mujeres que viajan solas, grandes viajeras de la historia.

Voy a nombrar sólo algunos porque la verdad es que la lista es muy larga y -por suerte- se agranda.

Aniko (escribe en Viajando por ahí)

“Nunca soñé con pasar mis días en una oficina ni tener una vida con horarios fijos: es algo incompatible con mi forma de ser. Cuando dije que quería ser escritora y viajera, muchos me dijeron que era imposible.Después entendí que para ellos era imposible porque nunca se habían animado a salir de su zona de confort y probar si podían vivir de su pasión. Se puede, aunque lleva tiempo y muchas horas de trabajo.”

Guadalupe (escribe en Hasta pronto Catalina)

“Claro que tuve miedo y que lo sigo teniendo. Trabajé desde los 18 años hasta los 30, estaba acostumbrada a vivir sola, tener mis cosas, no pedir ayuda y siempre tener un segundo plan. Viajar implicó renunciar a mi trabajo, dejar de percibir ese sueldo fijo que brinda cierta tranquilidad a fin de mes, no saber qué voy a hacer mañana, dónde estaré ni si estaré sola o tendré amigos nuevos. Pero mi intuición me dice cada día que todo va a salir bien.”

Mary (escribe en Los Viajes de Mary)

“Quiero mostrarte que el mundo no es tan malo como lo pintan los noticieros, hay gente buena aquí y viajar te enseña, no sólo a ver el mundo distinto, sino a ampliar la mente y tener el corazón abierto.”

 

Cintia (escribe en Cintia’s Love in Action)

“Viajar sola es el máster de vida más importante que podrás hacer nunca”

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Ushuaia, Argentina

Espero que esta entrada te haya dado el ánimo y la seguridad que necesitabas para emprender este gran viaje sola. Si tenés alguna duda, o hay algo en particular que quieras que charlemos, podés escribirme en los comentarios o mandarme un mail a leerdelviaje@gmail.com.

¡Buenas rutas!

 

 

 

 

 

 

0 comentarios en “Viajar sola: lo bueno, lo malo, y lo genial

  1. ¡Gracias! Mañana me voy de viaje y hace tres días me enteré de que las dos semanas que iba a compartir con alguien, las voy a pasar sola y sentí MIEDO, PÁNICO, acompañado de emoción, obvio. Leer este post me ayudó a tranquilizarme y me dio fuerza. Muchas gracias 🙂

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